Invitación a un viaje cultural por la ciudad que acogió desde 1933 al joven poeta oriolano: de María Victoria Martín González
El paseo apacible por el recuerdo de Miguel Hernández, entre las calles modernistas y el plácido puerto de una ciudad del sureste mediterráneo, entre los atardeceres minerales de su sierra y el solemne faro de Palos, cimbreado de levante, de historias y de versos del mar es una nueva ruta hernandiana que transcurre por las tierras de Cartagena, La Unión y Cabo de Palos, inspirado en la prosa lírica, dedicada a Carmen Conde, Ciudad de mar ligero y campo rápido que escribe el poeta de Orihuela tras su primera visita a Cartagena.
En el origen de todo está Gabriel Miró y en el camino no faltan las historias de vida de Andrés Cegarra y su hermana María, de Antonio Oliver y de Carmen Conde.
La huella de Miguel Hernández en Cartagena, La Unión y Cabo de Palos es una invitación a un viaje cultural por la ciudad que acogió desde 1933 al joven poeta oriolano, recién estrenado su Perito en lunas, aportándole un indiscutible impulso en sus inicios literarios.
Pero también es el viaje por un intervalo de la vida de ese Miguel Hernández que llegó y se quedó para siempre en el alma de estos parajes costeros del sureste español. Porque los amigos que conoció aquel 2 de octubre de 1932 en Orihuela y le invitaron a Cartagena, le fueron fieles desde el principio y mucho más allá de su final en esta vida.
SOBRE MIGUEL HERNÁNDEZ:
Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910-Alicante, 28 de marzo de 1942) fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo xx. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono» de la generación del 27.3
Actualmente —y tras las interesantes aportaciones de A. Sánchez Vidal— se le asocia a la Escuela de Vallecas.

